Ferrari debe ir por Adrian Newey

Ante el pobre presente de la Scuderia Ferrari en la Fórmula 1, nuestro columnista Mauricio Gallardo pregunta: ¿Se animarán en Maranello alguna vez a abrirle la puerta definitivamente a Adrian Newey?

Dicen que hace un par de temporadas estuvo muy cerca pero, la política interna que implosiona siempre en Ferrari, evitaron una unión que pudo hacer historia.

En Maranello todo es política y últimamente solo se habla de coches poco competitivos, cabezas que deben rodar y malos resultados, como si alguien dentro de ese fango hiciera su propio negocio, sin importar los fanáticos que siguen esperando.

Se fue Alonso, siguió Raikkonen, llegó Vettel, nadie puede dudar del nivel de los pilotos, sin embargo Ferrari sigue estancada, dando muestra de que el problema no está entre la butaca y el volante.

Detrás del éxito en el motorsport hay varios nombres y la combinación de todos ellos forman un conjunto imbatible.

Así pasó a lo largo de la historia y afortunadamente sigue sucediendo en la Fórmula 1 de hoy.

Cuando Sebastian Vettel se coronó campeón por cuarta vez, contó con una máquina tremenda; el fantástico RB9 diseñado por el laureado Adrian Newey. La fiabilidad del motor Renault aportó el tercer punto en el que se apoyó aquel conjunto, para ser practicamente invencible.

Un dueño de equipo austríaco, un piloto alemán, un diseñador británico, un motor francés, neumáticos italianos, el conjunto Red Bull era un mundial en sí mismo y en ese ámbito lograron unir esfuerzos para extraer lo mejor de cada parte.

A Vettel, hoy en Ferrari, muchos le reconocen sus cualidades de velocista y su frialdad para manejar las carreras estando al frente. Otros aún lo cuestionan por fallar bajo presión.

Como sea, el muchacho se hizo de cuatro títulos y aún tiene mucho tiempo para seguir cosechando grandes resultados, ya que comenzó siendo el piloto más joven en ganar, luego el menor de los campeones, el bicampeón mas joven de la historia y posteriormente igualó a Alain Prost con cuatro coronas.

Ahora bien, es cierto que en aquel fabuloso conjunto que consagró a Vettel, hay un hombre al que muy pocos se atreven a cuestionar y por el contrario, todos o casi todos desean tener en sus filas. Los salarios que cobró en los últimos años, muchas veces por sobre lo que cobraron algunos pilotos, muestran su potencial y lo que significa para una escuadra contar con el trabajo de un genio como Adrian Newey.

A diferencia de otros, él pudo desplegar su talento y ganar con diferentes escuderías.
Williams y McLaren disfrutaron del éxito en su momento, guiados por el institinto innovador de este ingeniero que siempre busca nuevos desafios, hecho por el cual recaló en Red Bull cuando el equipo aún estaba era una incógnita.

Adrian es el hombre de los 10 campeonatos y eso lo transforma en uno de los íconos del diseño y la ingeniería de avanzada en la Fórmula 1.

En un ámbito donde la tecnología va ocupando cada vez mayores espacios, el punto de partida de cada nuevo proyecto, siempre será sobre la idea de un hombre y en este caso, Newey aportó algunas revolucionarias.

Asomó en 1990 con el humilde Leyton House CG901 y fue 2do con Ivan Capelli en el GP de Francia, todo un indicio de lo que vendría más adelante.

En 1992 revolucionó y ganó los títulos con el sorprendente Williams FW14B en manos de Nigel Mansell (Campeón) y Riccardo Patrese. En 1993 hizo lo propio con el Williams FW15C que condujeron Alain Prost (Campeón) y Damon Hill.

En 1994 se quedó con el campeonato de constructores utilizando el Williams FW16, pero también desde esa época arrastra el estigma de que Ayrton Senna se mató con uno de sus autos.

Para 1996 volvió a ser fuerte y diseñó el Williams FW18 con el que ganó la Copa de Constructores y permitió el campeonato de pilotos a Damon Hill y el subcampeonato a Jaques Villeneuve, entonces un novato en Fórmula 1.

Para el al año siguiente, Newey no estuvo de acuerdo con Frank Williams, que no renovó a su amigo Damon Hill, quién se llevó el 1 al modesto Arrows y el diseñador se marchó a McLaren.

De todas maneras Williams utilizó en 1997 el FW19 diseñado por Adrian y logró ambos títulos, con Villeneuve campeón de pilotos.

Mientras tanto, el diseñador se adaptó al equipo de Ron Dennis y comenzó a trabajar para su siguiente creación que vió la luz en 1998 y ganó la Copa de pilotos con Mikka Hakkinen y la de Constructores con el McLaren MP4/13. En 1999, el McLaren MP4/14 le permitió al finlandés repetir la corona de pilotos.

En el pasado reciente, Newey conquistó los campeonatos de constructores de 2010 con el Red Bull RB6, 2011 con el Red Bull RB7, 2012 con el RB8 y 2013 con el RB9, en manos de Sebastian Vettel y Mark Webber.

Fernando Alonso, piloto con palabra mas que autorizada, dijo recientemente que un genio como Newey no podría ganar nada por si mismo. El piloto asturiano reconoció que dificilmente Newey pueda triunfar en una estructura como Virgin, al tiempo que señaló que en Fórmula 1 todo debe funcionar al mismo nivel, cada elemento del equipo tiene que dar lo mejor para lograr el éxito y que un genio en soledad no triunfaría jamás. Alonso agregó, con razón, que para construir autos eficientes y competitivos se necesitan recursos económicos y una estructura que soporte ese nivel de desarrollo.

Adrian Newey, lejos de entrar en polémicas, expresó las mismas palabras y mostró su humildad. El sabe que sus creaciones son competitivas, pero también sabe que sin un buen piloto, un buen motor o un buen equipo que logre unir esas fuerzas, poco hubiera podido hacer con sus ideas de vanguardia.

Aunque intimamente, Newey sabe que pudo lograrlo con diferentes equipos. Es cierto, todos poderosos, con estructura y presupuesto, pero cada nuevo paso también es un salto a lo desconocido y haber dejado la fastuosidad y la impronta de McLaren para aventurarse en su momento en el proyecto Red Bull, muestra que este hombre va más allá de lo seguro.

Ya dijo varias veces que no se ve en otro lugar que no sea Red Bull, aunque algunos también sueñan con verlo diseñando para Ferrari, pero en Maranello no parece entusiasmarlos.

También resulta interesante saber si Adrian Newey quiere dar otro salto en su ya encumbrada y exitosa carrera.

Uno puede pensar que en Maranello lo esperarían con los brazos abiertos pero desde afuera no da la sensación de que realmente esten interesados en él y mientras tanto, Ferrari sigue haciendo agua con coches pocos competitivos y una política interna cada vez más viciada y acostumbrada a los malos resultados.

Tal vez con Vettel en sus filas puede existir alguna otra posibilidad de ver a Newey en Ferrari, pero casi todo dependerá de los italianos, de cuanto estén dispuestos a ceder para volver a la senda del triunfo.

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