Sucedió un 1 de octubre: El nacimiento de Veyron y el legado Bugatti

Tal día como hoy en 1903 nació Pierre Veyron, ganador de las 24 horas de Le Mans, diversos grandes premios y con un nombre grabado en la historia junto a Bugatti.

Sucedió un 1 de octubre: El nacimiento de Veyron y el legado Bugatti

Pierre Veyron nació el 1 de octubre de 1903 en la ciudad de Berc, en Francia. Aun siendo un buen estudiante universitario, su amigo –y también piloto– Albert Divo le convenció para ponerse al volante de los primeros grandes bólidos de la historia.

Pronto, el joven francés destacó con su primer coche de carreras: un Bugatti Type 37A, que por aquellos lejanos años 20 y 30 eran sinónimo de calidad y potencia. Y fue concretamente en 1930 cuando ganó su primera carrera: el GP de Ginebra.

En aquella época, cabe recordar que no existía la Fórmula 1. Multitud de ciudades y circuitos organizaban pruebas de automovilismo individuales y que no formaban parte de un campeonato como tal. La sociedad se deleitaba con carreras donde la participación era totalmente libre, y donde comenzaron a destacar algunos pilotos que serían recordados para siempre.

Jean Bugatti –hijo de Ettore Bugatti, fundador de la legendaria marca– contrató a Veyron como piloto de pruebas y 'desarrollo', como se diría hoy en día. Su experiencia comenzó a crecer con los años y apoyó enormemente a la marca a lo largo de multitud de carreras en los años venideros.

 

Consiguió destacadas victorias en Berlín-Avus en 1933 y 1934 con un Bugatti Type 51A y la más importante: las 24 horas de Le Mans de 1939 junto a Jean-Pierre Wimille en un Bugatti Type 57 S Tank después de 248 vueltas. Wimille, de hecho, es el otro gran piloto de la marca. Consiguió otro triunfo en Le Mans y la última victoria de Bugatti en competición en 1947, en el Bois de Boulogne, con un Type 59/50B.

Tras aquellos años, estalló la Segunda Guerra Mundial y Veyron se unió a la resistencia francesa contra la ocupación alemana de su país, por lo que fue recompensado con la Legión de Honor en 1945.

Más tarde fundó una empresa de tecnología de extracción de petróleo (muy en auge después de los años 40) y murió con familia en Èze (Francia) en 1970. Para entonces, Bugatti llevaba cerrada desde 1956, cuando el lanzamiento del Type 251 se convirtió en el último fracaso que necesitaba una marca que ya se tambaleaba desde la muerte de su fundador en 1947.

Sin embargo, Bugatti se alzó con 57 grandes premios de la época, dos victorias en Le Mans, una en las 24 horas de Spa Francorchamps y cinco triunfos en la icónica Targa Florio.

La marca resurgió en 1991 con el lanzamiento del EB110 un año después desde sus nuevas instalaciones en Italia, y el grupo Volkswagen la adquirió en 1998. A ello le siguieron algunos de los coches más icónicos del último siglo, con una mención especial al Bugatti Veyron.

 

El nombre de aquel piloto de los años 30 se convirtió rápidamente en sinónimo de récords de velocidad y alto rendimiento: un motor de 8 cilindros en V, 1000 CV de potencia a 6000 rpm y una velocidad máxima inicial de 407,66 km/h.

El Veyron recibió actualizaciones posteriores –siendo la última el Bugatti Veyron Super Sport– que le han otorgado cifras aún más elevadas de cara a la lucha que mantiene, casi por orgullo y diversión, la marca franco-italiana con Koenigsegg

Y es que el apellido Veyron no ha parado de competir en más de 100 años de historia, siempre de la mano de la marca que le dio aquella primera oportunidad para hacer historia.

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