Análisis

Las razones para tener cuatro bajas en el Gran Premio de Argentina

El nuevo formato de carreras en MotoGP se ha convertido en el argumento más recurrente para explicar las bajas por lesión que coincidirán en Termas de Río Hondo, pero una mirada más detallada a lo sucedido en Portimao invita a ampliar el foco y repartir responsabilidades.

Accidente de Marc Márquez, Repsol Honda Team, Miguel Oliveira, RNF MotoGP Racing

Han pasado ocho meses desde el anuncio de la introducción de las carreras al sprint con vistas a esta temporada. Ese margen ha dado pie a infinidad de debates y discrepancias entre unos y otros acerca de la idoneidad de la fórmula que finalmente se estrenó el fin de semana pasado en Portugal.

La evaluación de esta primera experiencia fue de lo más positiva desde el ámbito del espectáculo, el comercial y el promocional, y la conclusión no puede ser más positiva por parte de los promotores del certamen.

"La verdad es que estamos muy contentos. Las reacciones han sido muy positivas, tanto de los titulares de los derechos audiovisuales, como de los socios y también de los equipos. Como es normal, habrá cosas que deberemos afinar, sobre todo algún que otro protocolo. Pero, en general, estamos encantados con el resultado", resume Carlos Ezpeleta, director deportivo de Dorna, el promotor del Mundial de MotoGP, en una charla mantenida con Motorsport.com en la el paddock del circuito de Portimão.

"El viernes ya se pusieron en disputa cosas importantes. Y el sábado es una rampa que va disparando la tensión hasta la celebración de la sprint, que, además, actúa de gancho para la carrera del domingo", añade el ejecutivo, que, a pesar de su satisfacción, no es ni mucho menos ajeno al aspecto más negativo de la primera parada del calendario. "La peor noticia fueron las lesiones, pero creo que todas ellas son ajenas al formato", añade el ingeniero.

La opinión de Ezpeleta contrasta con la de aquellos que en las últimas horas han señalado inequívocamente a la nueva dinámica como detonante de la acumulación de lesiones que deja tras de sí la prueba en el circuito de Algarve. La más grave de todas es la que mantendrá a Pol Espargaró sin competir durante varios meses, después del accidente del corredor de GasGas, el viernes por la tarde.

A la ausencia del chico de Granollers (Barcelona) se le añadió el sábado la de Enea Bastianini, que se rompió la escápula derecha tras una caída durante los primeros compases de la sprint, y las de Marc Márquez y Miguel Oliveira, los dos peor parados del choque provocado por el de Honda en la tercera vuelta de la carrera del domingo. En aquel strike también recibió Jorge Martín, que se presentará en Termas con un dedo del pie derecho roto y un esguince.

Accidente de Marc Márquez, Repsol Honda Team, Miguel Oliveira, RNF MotoGP Racing

El error de Márquez difícilmente tiene nada que ver con el replanteamiento del fin de semana. Porque la dinámica de la acción se ha visto antes en infinidad de casos –como por ejemplo, el año pasado en Montmeló en el percance entre Nakagami, Bagnaia y Rins–, y porque el punto de partida es, básicamente, una mala lectura de la situación y un exceso de optimismo. De cualquier forma, el extenso parte de bajas alimenta a quienes llevaban tiempo esperando con el mazo para atizarle a la sacudida que se le ha dado al campeonato, por no hablar de aquellos que ya lo hicieron antes de que este echara a rodar.

Evidentemente, las voces críticas con mayor exposición han sido las de los pilotos, como por ejemplo Fabio Quartararo, que definió como "jungla" la vorágine en la que se vio envuelto en los primeros compases de la cita del sábado. "Pronto habrá un accidente muy gordo", anticipó el de Yamaha, condicionado por una discreta cronometrada que le colocó el undécimo en la parrilla, justo en medio del tráfico. En el punto opuesto están otros, como por ejemplo Jack Miller, que reconoció estar "entusiasmado" con el cambio. Al margen de los gustos de unos y otros, habitualmente permeables a los resultados obtenidos, conviene hacer un análisis algo más exhaustivo antes de subrayar como responsable único de lo ocurrido en Portugal al formato instaurado.

Para empezar, hay que tener en cuenta el escenario en el que se produjeron esas lesiones y la coyuntura que se dio en ese primer evento del año. Portimão fue el trazado en el que se disputó el último ensayo de pretemporada. Eso hizo que, por un lado, se rodara muy rápido y, por el otro, equilibra todavía más un pelotón ya de por sí comprimido.

Francesco Bagnaia, Ducati Team

El domingo, la vuelta rápida se la adjudicó Aleix Espargaró (1:38.872), pero es que hubo cinco de sus rivales capaces de rodar en la misma décima que el de Aprilia. Tanta igualdad democratiza las opciones de obtener un buen resultado, y eso, lógicamente, tiene un impacto en la predisposición hacia animarse a tomar riesgos. También es importante detenerse en las particularidades de un circuito que, sin ser peligroso, tiene un perfil que tampoco lo hace el más seguro del mundo, ni en anchura ni tampoco en la dimensión de las escapatorias.

A eso hay que añadirle el tremendo error que supuso no haber colocado defensas de aire (Airfence) en puntos críticos, como en el que se cayó Espargaró (curva 10), y la falta de compromiso del trazado en la sustitución de la grava de las vías de escape, que ya provocó tantas complicaciones el ejercicio anterior. "En Qatar, por ejemplo, nada de esto habría pasado por las características de la pista", destaca Aleix.

Las voces que sostienen que el nuevo formato actuó como detonante de las lesiones que se produjeron en Portugal, razonan su postura en base a la teórica agresividad de los pilotos en la sprint, aumentada esta por el estrés y los nervios acumulados. Sin embargo, la única baja que se produjo allí fue la de Bastianini, como consecuencia de un ligero toque con Luca Marini, que hizo que el italiano de Ducati se fracturara la escápula derecha en un golpe seco con el asfalto, pero a muy baja velocidad. "Sé que ha habido quejas, pero yo no vi que el sábado se hiciera ninguna locura. Manejar la agresividad está más en manos de los propios pilotos que en las nuestras", sostiene Ezpeleta, que en este asunto coincide con el #41.

"Controlar los niveles de agresividad, sobre todo en las primeras vueltas, es algo que tenemos que hablar entre nosotros. En el último giro puedes ir más a tope, puede haber toques, pero no es normal lo que ha pasado aquí al inicio", advierte el catalán, quien, si bien no vincula directamente la escabechina de pilotos con la nueva agenda de los fines de semana, sí que destaca la incertidumbre que lleva consigo una modificación tan profunda. "Todos tenemos que acostumbrarnos, porque un cambio de esta magnitud provoca mucho estrés y nervios. Una vez que pasen algunas carreras más, todo se estabilizará", zanja Espargaró.

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