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Por qué MotoGP no puede permitirse olvidar la bofetada de Marco Bezzecchi

La agresión de Bezzecchi a un comisario de pista en Brno deja una mancha que los pilotos, Aprilia, y desde luego tampoco la propia MotoGP pueden permitirse en un momento en que todos los esfuerzos se centran en ampliar el alcance del campeonato

Marco Bezzecchi, Aprilia Racing

Irónicamente, el fin de semana que debería haber pasado a la historia como una era de concordia – tras el anuncio de un acuerdo histórico entre los fabricantes y el promotor – acabará tatuado en la memoria colectiva por una secuencia mucho menos fraternal e infinitamente más desagradable.

Hasta ahora, Brno había albergado hitos históricos como la primera victoria de Valentino Rossi en un campeonato del mundo (1996), la primera coronación del 'Doctor' (1997), o el triunfo inaugural de KTM en la categoría reina gracias a Brad Binder (2020). Sin embargo, desde este sábado, este fabuloso circuito también será recordado por uno de los episodios más lamentables de los últimos tiempos: las dos bofetadas que Marco Bezzecchi le propinó al comisario que intentó rescatar su moto de la grava, justo después de que el italiano se cayera cuando faltaban dos vueltas para el final de la carrera sprint.

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Mientras recuperaba la Aprilia, el trabajador de pista agarró inadvertidamente el acelerador, haciendo que se revolucionara, aunque ni de lejos tanto como el temperamento de Bezzecchi. En un ataque de ira, el piloto apartó al pobre hombre de una bofetada antes de darle otra más mientras se dirigía hacia la vía de servicio.

Más tarde por la noche, durante sus comparecencias ante los medios, el líder del campeonato parecía profundamente abatido, aunque en ese momento era difícil descifrar si su bajo estado de ánimo se debía a haber encadenado su cuarto cero consecutivo en una carrera sprint, o si había algo más profundo que le pesaba. La duda se despejó minutos antes de las 8:00 PM, cuando el panel de comisarios de la FIM anunció la descalificación del #72 por la agresión física.

Tres horas más tarde, el Comité de Apelación de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) emitió un comunicado revelando que Aprilia había apelado la sanción, al tiempo que confirmaba que la apelación había sido desestimada dada la clara evidencia y la gravedad del incidente.

El domingo por la mañana, todas las miradas estaban puestas en Bezzecchi y Aprilia. El piloto emitió una disculpa pública al comisario, a su equipo y al campeonato mediante un mensaje publicado en sus cuentas de redes sociales. Este lógico gesto fue seguido por una visita personal al puesto donde se encontraba el comisario que había recibido sus derechazos. Los dos compartieron un abrazo y, de forma irónica, Bezzecchi le regaló un par de guantes.

Casualmente, las cámaras del circuito tuvieron la 'fortuna' de enfocar exactamente ese lugar en ese preciso instante. Sin duda resulta llamativo que, mientras la plataforma oficial del campeonato destaca de forma prominente la redención de Bezzecchi – incluyendo un vídeo del comisario describiendo cómo vivió la resolución –, el verdadero detonante del suceso, las imágenes de los golpes físicos, no aparezca por ninguna parte, pese a haber sido emitido por todos los canales de televisión con derechos.

Poco después, le tocó hablar a Aprilia a través de Massimo Rivola, el CEO de su división de competición. La perspectiva del ejecutivo italiano era muy relevante, ya que llegaba apenas dos semanas después de la colisión provocada por Jorge Martin en Balaton Park, que dejó fuera tanto a Bezzecchi como a Raul Fernandez en la primera curva después de que Martin calculara mal la frenada.

Massimo Rivola:

Massimo Rivola: "This is not the behaviour a world champion should display"

Photo by: Aprilia Racing

Por ese error de cálculo, los comisarios impusieron a Martin una doble long-lap penalty, que cumplió este domingo, un castigo que Rivola había considerado anteriormente demasiado indulgente.

“No habría estado en desacuerdo si la sanción hubiera sido más dura. Este no es el comportamiento que debería mostrar un campeón del mundo”, señaló en aquel momento el exdirector deportivo de Ferrari y Toro Rosso.

Tras el incidente con Bezzecchi, el jefe de Aprilia Racing tenía una oportunidad inmejorable para liderar con el ejemplo y transmitir un mensaje inequívoco contra acciones de proporciones incomparables, acciones que en otras disciplinas deportivas habrían conllevado castigos muchísimo más severos. En el fútbol, un jugador que cometiera una agresión similar podría enfrentarse fácilmente a una sanción de una temporada completa. En Formula 1, Max Verstappen recibió trabajos comunitarios en dos ocasiones: una por encararse y empujar a Esteban Ocon, y otra por usar lenguaje malsonante en una rueda de prensa.

Rivola, sin embargo, optó por transigir. Por un lado, condenó el comportamiento de su piloto: “Pedimos disculpas al comisario, aceptamos la sanción y, como equipo, no toleramos este tipo de comportamiento de nuestro piloto”, declaró. Sin embargo, inmediatamente después, su tono se volvió significativamente más suave, rozando la condescendencia, mientras intentaba justificar la decisión de Aprilia de apelar: “Decidimos apelar porque creíamos que la sanción era desproporcionada respecto a la acción cometida, y porque en el pasado se aplicaron sanciones prácticamente inexistentes a casos de naturaleza similar.”

Aún más sorprendente fue su razonamiento sobre la difícil noche que soportó Bezzecchi: “Marco no durmió en toda la noche por lo que hizo. Yo no duermo si le doy una bofetada a mi hijo cuando se la merece, así que imagina cómo se siente una persona de buen corazón como él después de reaccionar así con alguien que no se lo merecía. Dicho esto, estos son gestos que no pueden ocurrir porque las reglas son las que son ahora, y es correcto que se apliquen.”

En esta etapa, es crucial no distraerse. El profundo compromiso de Rivola y Aprilia con el piloto de Rimini es totalmente lógico desde el punto de vista deportivo. Bezzecchi es plenamente consciente de ese apoyo, tras haber recibido pruebas infinitas de ello. Sin embargo, eso no debería impedir expresar una condena total y sin matices de lo ocurrido. En última instancia, ni el fabricante con sede en Noale puede permitirse un daño así a la imagen de su marca, ni tampoco un campeonato que actualmente se encuentra en medio de una enorme expansión global.

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MotoGP aspira a cautivar al mundo a través del puro espectáculo que sus pilotos ofrecen en pista, no mediante las escenas profundamente vergonzosas presenciadas el sábado.

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