Marc Márquez, obligado a reinventarse como piloto

Han pasado diez meses desde la tercera operación en el húmero derecho a la que se sometió Marc Márquez, tiempo suficiente para que su brazo recupere la mayor parte de la fuerza y movilidad que llegará a tener. Entre eso y el testimonio del propio piloto y de su entorno, lo más lógico es pensar que el gran dominador del Mundial en la última década deberá reinventarse para volver a pelear por la corona.

Marc Márquez, obligado a reinventarse como piloto

Este domingo, en Austin, el de Honda se adjudicó la segunda victoria tras su reaparición, a mediados de abril, después de haberse pasado nueve meses de baja por culpa de la gestión que llevó a cabo de la lesión que sufrió en Jerez, en la primera carrera del año pasado.

Este último triunfo en el Circuito de las Américas fue tan incontestable como el de hace tres meses y medio en Sachsenring. La contundencia que le llevó a la victoria fue similar a la que exhibía antes de romperse el brazo, cuando era el dueño y señor del Mundial. De hecho, la diferencia entre él y el segundo clasificado, Fabio Quartararo, fue esta vez de 4,6 segundos, la segunda más amplia a su favor en Austin, solo superada por los 6,1 que le sacó a Jorge Lorenzo en la edición de 2016.

Las victorias en Alemania y en Estados Unidos tienen de común denominador que ambos circuitos giran en sentido anti horario, de modo que la mayor parte de sus curvas son a la izquierda. Ese tipo de trazados siempre se le dieron especialmente bien al de Cervera (Lleida). Esa preferencia se acentúa mucho más ahora que acusa una evidente limitación en el brazo derecho, debido a la tralla que ha recibido la zona. Antes de la caída en Jerez, Marc Márquez ya había pasado por el quirófano para resolver los problemas de luxación en ambos hombros que le venían atormentando en los últimos tiempos. Luego llegaron las tres operaciones en seis meses: la primera para colocarle la placa (julio), la segunda, menos de una semana después, al rompérsele ésta, y la tercera (diciembre) al detectarse una infección.

No es coincidencia que la mejor versión del #93 haya emergido en Sachsenring, Texas y Aragón (terminó el segundo tras pelear por el triunfo hasta el último giro con Pecco Bagnaia), tres circuitos con el mismo sentido de giro. Al margen de estos escenarios, su mejor resultado es la cuarta posición que se adjudicó en Misano, en un gran premio en el que él mismo dijo haberlas pasado canutas como consecuencia del dolor.

Su superioridad el pasado domingo llevó a muchos a pensar que pronto será el que era antes del accidente. Sin embargo, el propio Márquez se encargó nada más bajarse del podio de echar el freno de mano, al recordar que las sensaciones que le transmite el lado derecho del cuerpo no son para nada las mismas de entonces, y que el hándicap que arrastra en las curvas a la derecha es más que considerable.

“Los circuitos de izquierdas siempre fueron mis favoritos, pero la lesión aún hace que esa diferencia crezca. Es fácil de entender: en una curva a la izquierda puedo girar y empujar con el tríceps, pero en las curvas a la derecha, no puedo. Pilotar así es difícil, por eso no puedo salvar las caídas”, definió el de Lleida.

“No sé exactamente cómo estoy físicamente. Aún estoy lejos respecto de aquello que puedo hacer con el brazo izquierdo. Pero cada vez me es más fácil mantener la posición en las frenadas. Aún no puedo derrapar y meter la moto, que era uno de mis puntos fuertes. Ahora entro en los virajes como los demás”, añadió el multicampeón.

Una de las personas más idóneas para comparar las dos versiones del piloto es Santi Hernández, su ingeniero de pista dentro del taller del equipo Repsol Honda. “Acostumbrados al Marc que conocíamos antes, esta vez le vimos ganar de otra forma. Antes [de la lesión] le veíamos hacer cambios de dirección mucho más agresivos, más ágiles. El estilo de pilotaje de ahora es bastante más distinto”, desgrana el técnico.

Si dejamos a un lado las percepciones visuales, el cronómetro ratifica ese argumento. Si en las ediciones anteriores del Gran Premio de las Américas, el primer sector del circuito, el más revirado, era uno de los tramos en los que más se distanciaba de sus rivales, este año sus parciales allí fueron prácticamente calcados a los de Quartararo, y alrededor de una décima más lentos que los de Pecco Bagnaia (tercero).

 

Nadie que no pertenezca al círculo más íntimo de Márquez sabe al detalle el expediente de ese brazo derecho. Pero la sensación más generalizada por la parrilla de MotoGP es que, físicamente, el abanderado de HRC sufre más de lo que demuestra.

“Marc es capaz de pelear por la victoria a pesar de no estar bien. Sin disponer de los detalles, yo creo que está muy mal físicamente”, reconocía Andrea Dovizioso en Misano. “Lo que está haciendo es de locos”, añadía el italiano, en referencia a quien fue su rival directo por el título en tres ocasiones (2017-2019).

Como es lógico, Márquez está pensando permanentemente en su brazo derecho; en cómo ganar fuerza y movilidad, pero también necesita aislar de vez en cuando ese asunto que prácticamente ha monopolizado su día a día desde hace más de un año. “El jueves, al llegar al box, les dije a los miembros del equipo que no quería que me preguntaran por el brazo”, desveló el domingo.

“Yo no he visto el expediente médico, pero han pasado diez meses desde la última cirugía. En la mayoría de casos similares, la mejoría más evidente tiene lugar antes de ese periodo. A partir de ahora, su evolución será más lenta y probablemente no tenga mucho más recorrido”, cuenta a Motorsport.com un traumatólogo especialista que ha intervenido a varios pilotos de MotoGP. 

 Se hace difícil intuir cuál será el próximo movimiento del catalán, quien, eso sí, está absolutamente determinado a volver a pelear por ser campeón. Aunque para ello deba reinventarse y correr de forma distinta a como lo hacía antes del accidente, sobre todo en aquellos circuitos que se enroscan hacia la derecha, que son mayoría en el actual calendario. Él ya hace meses que trabaja en ello. Si le echamos un vistazo al prototipo de 2022 que estrenó hace un par de semanas en el test de Misano –“es la Honda más distinta de las que he probado hasta ahora”, resumió–, la marca del ala dorada, también.

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