Análisis

Por qué Honda no da a Márquez más opción que el divorcio

La catarsis vivida por Marc Márquez en Sachsenring, su circuito fetiche y donde el domingo decidió bajarse de la moto tras cinco caídas, lleva a pensar que el crédito de Honda ya se ha agotado, y que la única alternativa que tiene el español para volver a ganar pasa por abandonar la marca de Tokio.

Marc Márquez, Repsol Honda Team

Alemania se presentaba como el mejor termómetro posible para calibrar en qué punto estaba el binomio Marc Márquez-Honda, una sociedad prácticamente imbatible entre 2013 y 2019, con seis coronas de siete posibles. Y la conclusión que se deriva de su último paso por Sachsenring, donde hasta ahora contaba sus visitas por victorias, es que lo más saludable para su futuro es plantearse irse a otro lado.

En un día y medio, el español tomó dos decisiones que, conociéndole un poco, fueron indudablemente de las más dolorosas que ha tenido que afrontar en su vida. La primera fue contenerse en la carrera sprint, para no acumular un quinto accidente. "La balanza no compensaba. Arriesgar por un podio sí vale la pena, por acabar séptimo o décimo, no compensa", declaró después de cruzar la meta 11º.

Esa caída que trataba de evitar el sábado llegó al día siguiente, durante el warm up, y fue provocada por la electrónica de su prototipo. En un curvón a la izquierda, el corredor salió escupido al aire, comenzó a rodar por la grava y terminó siendo golpeado por su moto. En la visita a la clínica del trazado se le diagnosticó una pequeña fisura en el dedo pulgar de la mano izquierda, según confirmó Angel Charte, el director médico del campeonato. Pese a la lesión, el piloto de Cervera obtuvo la autorización médica para correr, y por eso todavía llamó más la atención que una hora antes de que los semáforos se apagaran, decidiera "parar", y volver a intentarlo la semana siguiente, en Assen.

La expectación que generó Marc Márquez en Sachsenring apuna a qué algo está pasando entre bastidores

La expectación que generó Marc Márquez en Sachsenring apuna a qué algo está pasando entre bastidores

Photo by: Gold and Goose / Motorsport Images

Antes de atender a los periodistas para comunicarlo, el #93 se encerró en el camión con su equipo y se reunió con Tetsuhiro Kuwata, el director de HRC, que declinó hacer cualquier declaración al respecto. "No me siento listo para disputar la carrera", dijo el de Honda, con el gesto desencajado y casi sin creer la vía que acababa de tomar.

En este sentido conviene que nadie se lleve al error: el motivo que llevó a Márquez a no tomar parte en la carrera no fue ni la fisura en la mano ni las múltiples contusiones que acumulaba fruto de la reiteración de caídas. Lo hizo por impotencia y porque, después de haber sido siempre lo más cordial y respetuoso posible con Honda, entendió que no había otra forma que esa de decir basta; de transmitirle a la marca del ala dorada que ya ha tenido suficiente.

El catalán afirma estar completamente recuperado de su brazo derecho lesionado en 2020, e insiste desde hace tiempo que está listo para volver a pelear por ganar. Hace ya demasiados meses ha ido lanzando mensajes en los que insinuaba que su prioridad era la de mantenerse fiel a Honda, con quien firmó un contrato millonario que expira a finales de 2024.

En contrapartida, él lleva meses pidiendo que la fábrica más potente del campeonato le de las herramientas necesarias para, al menos, tener la opción de plantar cara a la competencia. Eso sí, cada vez que se ha referido a su futuro también ha deslizado que, "si con Honda no puedo ganar me buscaré la vida".

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Uno no sabe si la falta de reacción de Honda viene dada por una cuestión de incapacidad o de desinterés, cosa que todavía sería más preocupante para el Mundial. Pero, sea por lo primero o por lo segundo, es prácticamente imposible encontrar una razón de peso con la que tratar de convencer a Márquez de permanecer vinculado a HRC.

Si el lenguaje verbal del #93 no deja lo suficientemente clara su frustración, el gestual es demoledor. Una peineta tras una salvada en la curva 11; tirarle grava a la moto tras otra caída, o la imagen de hastío, abatimiento y desesperación, negando con la cabeza apoyado en las barreras, tras volver a estrellarse contra el asfalto en el warm up.

¿Qué más tiene que pasar? La respuesta a esta pregunta es nada, seguramente porque ya es tarde y él puede haber decidido buscarse la vida fuera, como había anticipado. Con todas las caídas, lesiones, golpes, magulladuras, diplópias  y operaciones, Márquez solo busca volver a ganar, volver a sentirse competitivo y luchar por los títulos que antes coleccionaba.

Caída de Marc Márquez, Repsol Honda Team

Caída de Marc Márquez, Repsol Honda Team

Photo by: Gold and Goose / Motorsport Images

Un piloto como él no está preparado, ni programado, para cortar gas y dejarse ir como hizo el sábado. Su deuda con Honda, por respetarle durante los dos años en que estuvo lesionado, ya está más que saldada. Y darle otra oportunidad al gigante de la gran H no asegura, ni mucho menos, una reacción de la que no hay noticias.

El primer prototipo de la moto de 2024 debe ponerse en pista en los test de Misano del próximo mes de septiembre. Y tanto en el equipo como en el entorno del corredor ya saben que Honda no tiene nada nuevo que ofrecerle.

Llegados a este punto, Márquez sabe perfectamente que si no rompe con Honda está condenado a dos posibles escenarios: o se pelea contra su propio ADN y contemporiza como hizo el sábado, o se cae y se arriesga a volver a lesionarse de gravedad, como bien sabe él y también Alex Rins.

La relación entre Márquez y Honda ha llegado a un callejón sin salida, de modo que la mejor opción para el piloto pasa por un divorcio. Una separación que, de producirse, se avecina complicada si tenemos en cuenta la penalización que debería afrontar para desvincularse antes de 2024, fecha en que finaliza el acuerdo por cuatro cursos (dos más dos) que firmó en 2020. Una suma de dinero que podría ser importante, récord, pero que queda en un segundo plano, primero por la gran fortuna amasada por el piloto durante su carrera, y también por la potencia de sus patrocinadores personales, que le acompañarían en esta separación. Como hizo Valentino Rossi en 2013 cuando dejó Ducati para volver a Yamaha, rebajándose la ficha un 70%, Márquez solo quiere volver a sentirse un piloto competitivo y poder ganar.

En cualquier caso, permanecer como hasta ahora no beneficia a nadie. Ni a él, ni a Red Bull, quien ha ganado peso en la planificación de su futuro, ni a sus patrocinadores personales, ni mucho menos al campeonato, que ve como a un león herido a su principal reclamo.

Tetsuhiro Kuwata, Equipo Repsol Honda

Tetsuhiro Kuwata, Equipo Repsol Honda

Photo by: Gold and Goose / Motorsport Images

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