Ducati no habló con Bagnaia y Bastianini de su papel como compañeros

Tras la dosis de picante que aportó Enea Bastianini al desenlace del pasado Mundial, Ducati se muestra "tranquila" ante el reto que supondrá la gestión del equipo oficial, al considerar que el recién llegado "ha entendido que tiene que trabajar junto a Bagnaia", según afirma Paolo Ciabatti.

Francesco Bagnaia, Equipo Ducati

A pesar de no estar en ninguna de las quinielas de posibles candidatos a la pelea por el título de la pasada temporada, Enea Bastianini supo sacar partido de la Desmosedici GP21, una moto que ofreció un rendimiento inmediato al estar ya desarrollada, para ganar dos de las cuatro primeras paradas del calendario (Qatar y Austin), unos resultados que le catapultaron a liderar la clasificación hasta la ronda texana.

Su consistencia, la flojera de la Yamaha de Fabio Quartararo y el retraso de Ducati en el hallazgo de una base de su prototipo de 2023 le ofrecieron al piloto de Gresini una oportunidad única para erigirse como uno de los protagonistas inesperados. Los cuatro triunfos que acumuló la Bestia, seis podios en total, y su velocidad le otorgaron el papel de juez de un final de Mundial trepidante que finalmente cayó del lado de Pecco Bagnaia y la marca de Borgo Panigale, 15 años después del primero, de Casey Stoner, en 2007. El #23, por su parte, fue aspirante a la corona hasta la penúltima carrera, en Malasia, y concluyó el tercero de la tabla.

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El alirón de Bagnaia llegó precedido por cierto runrún, a raíz de la actitud exhibida por Bastianini en algunos grandes premios en concreto (Aragón y Malasia, sobre todo), en los que se midió en corto con su teórico jefe de filas, episodios en los que la ‘Bestia’ nunca dio su brazo a torcer. Eso provocó escenas teatrales en el taller de la escudería oficial de la compañía boloñesa, como las que se vieron durante el Gran Premio de Malasia, con idas y venidas al muro que proyectaron una sensación de cierto desconcierto. Ducati defendió siempre el sentido común de su plantilla de pilotos, a quien simplemente pidió que no cometieran ninguna estupidez que pudiera comprometer la objetivo de Bagnaia.

La llegada de Bastianini al taller de las motos rojas y su firmeza frente a Bagnaia en 2022 anticipan un ejercicio de lo más movido en el garaje del Ducati Lenovo. Sin embargo, quienes deben gestionar esa dinámica de grupo y velar porque los intereses colectivos siempre prevalezcan por encima de los individuales, se muestran completamente tranquilos. Tan es así que el fabricante italiano no se ha sentado a hablar con sus dos puntas de lanza con vistas a este 2023, acerca de la actitud que deben adoptar.

Ni con el turinés, flamante campeón, ni con el de Rimini, de quien se cree que ha entendido perfectamente que su rol ya no es el mismo que cuando vestía los colores de una escudería independiente.

"Lo que se tenía que clarificar ya se hizo el año pasado. Enea quiso demostrar que merecía la moto oficial. Ahora que ya la tiene, su mentalidad ha cambiado y ha entendido que tiene que trabajar junto a Pecco", declara Paolo Ciabatti, director deportivo de Ducati, a Motorsport.com.

"Los vemos a ambos con las mismas posibilidades de pelear por todo. El año pasado, Enea tenía una motivación distinta a la actual. Espero no equivocarme, pero creo que estaremos bastante tranquilos porque Enea sabe que tiene más responsabilidad", concluye el ejecutivo.

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