Análisis de Martín Urruty: Tan lejos, tan cerca

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Análisis de Martín Urruty: Tan lejos, tan cerca
Martín Urruty
Por: Martín Urruty , Columnista
22 may. 2018 11:21

Nuestro columnista Martín Urruty, nos da su opinión acerca del tercer triunfo consecutivo de Marc Marquez y que ha dejado al campeón con 36 puntos de ventaja sobre su perseguidor más cercano, Maverick Viñales.

El campeonato más tupido de la historia, 19 carreras compiladas en ocho meses, puede tener una temprana definición. Aunque la afirmación lanzada al cabo de la quinta fecha tenga tintes de temeridad, hay pruebas que la sostienen.

El tercer triunfo consecutivo de Marc Marquez, esta vez en el circuito francés de Le Mans, combinado con otra debacle de sus principales opositores ha dejado al campeón con ¡36! puntos de ventaja sobre su perseguidor más cercano, Maverick Viñales, quien hace un año que no gana una carrera, período en el cual Márquez ha conseguido ocho triunfos y un título.

Con 25 puntos como máxima recompensa posible en cada Gran Premio, el cuádruple campeón ha sacado casi una carrera y media de ventaja antes de cumplir un tercio de temporada.

Y a Viñales, quien sólo subió una vez al podio este año y su faena en Europa ha tenido escasa recompensa: dos séptimos puestos. El subcampeón Andrea Dovizioso, ganador de la primera fecha y ya con nuevo contrato firmado para seguir otros dos años con Ducati, volvió a caerse y se retiró sin anotar.

Esta vez fue sólo su culpa. Dovi ha sumado menos de la mitad de los puntos de Márquez y para superarlo en la tabla necesitaría ganar las próximas dos competencias y que el catalán no acopiara. El italiano ya lo hizo el año pasado -venció en Mugello y Cataluña, las citas que vienen- pero el campeón consiguió puntos en las dos (fue segundo en casa).

La consistencia de Márquez va más allá de las tres victorias en fila, logradas en Austin, su patio de juegos, Jerez de la Frontera y Le Mans. Estuvo a punto de triunfar en Qatar, inicio del Mundial -incluso se lanzó con una arriesgada maniobra para intentar arrebatarle la posición a Dovi en la última curva-, donde fue segundo. Si sólo hubiese conservado la calma también habría ganado en la Argentina, donde era tan veloz que ni una eventual partida desde boxes -cuando en la grilla decidió cambiar a la Honda para seco o cuando la moto se paró antes de la largada- habría impedido su triunfo en Termas de Río Hondo.

 

Como en un juego de claroscuros, la contundencia del leridano se contrapone con la irregularidad de quienes iniciaron el ejercicio 2018 con rótulo de rivales: Andrea Dovizioso y Viñales, los más visibles. El plan del italiano se desvaneció al llegar a Europa: DesmoDovi pretendía una buena cosecha de puntos en circuitos habitualmente esquivos a las pretensiones de Ducati para estar cerca de Márquez en la tabla al momento de pisar pistas como las próximas en Mugello y Montmeló.

Los ceros consecutivos en España y Francia desarmaron esa estrategia. Ahora necesita indefectiblemente la repetida defección de Márquez para volver a entrar en juego con pretensión hazañosa.

El camino de Viñales es aún más escarpado. Aunque después de la excursión en Francia es quien más cerca está del líder, su Yamaha 2018 aún no es ganadora y tampoco aparece a mano la solución para que lo sea de inmediato. A menudo es incluso superada por la versión que Johann Zarco preparó con el equipo Tech3. Sin sostén técnico oficial ni experiencia suficiente para enfrentar a Márquez, el francés no asoma con el poderío necesario para volverse contendiente al título. La situación de Valentino Rossi, de momento cuarto en las posiciones, está emparentada con la de su compañero Viñales: sin una mejora radical de la moto, la décima corona es utópica. Y saltar del segundo pelotón al rol de dominador en un par de carreras también tiene en estos días forma de utopía.

Versión mejorada incluso de sus mejores tardes, Márquez modelo 2018 -salvo la excepción de la Argentina- aprovecha cada oportunidad para aprender y afirmarse. Como esa caída en la tercera curva de Le Mans durante la práctica 3. En carrera, decidió como precaución endurecer su brazo y codo izquierdos cada vez que pasaba por allí.

Lo hizo durante la mayor parte de las 27 vueltas. Así, cerca de la mitad del recorrido, mientras Danilo Petrucci se mantenía a pocas décimas y se medían en tiempos de vuelta, el campeón llegó a la chicana Dunlop, volcó a la izquierda y perdió la rueda delantera de la Honda 93. Entonces endureció aún más el brazo y apoyó el codo: la palanca que hizo contra el pavimento francés lo ayudó a levantar la moto. El raspón en el mono sirve ahora para engrosar el anecdotario. Ese lance le dio alguna esperanza a Petrucci pero la siguiente vuelta con récord de Márquez desvaneció las aspiraciones del italiano.

No bien iniciada la temporada europea, Márquez ya acumula una ventaja similar a la macerada a la misma altura de 2014, el año en el que ganó las primeras diez fechas de manera consecutiva. En esa ocasión, dejó Le Mans con 42 puntos más que Dani Pedrosa.

Después de su nueva victoria en una pista incómoda para Honda, el catalán cuenta con 36 de diferencia con respecto a Viñales. Mientras se impone en los puntos, Márquez trabaja para ganar este título antes del límite: quiere vencer por nocaut.

 

 

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Sobre este artículo

Campeonatos MotoGP
Pilotos Andrea Dovizioso, Marc Marquez, Maverick Viñales
Autor Martín Urruty
Tipo de artículo Análisis