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Gonzalo "Gonchi" Rodríguez, según Montoya

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Gonzalo "Gonchi" Rodríguez, según Montoya
Por:
, Editor General
11 sept. 2019 10:45

Juan Pablo Montoya fue la medida del nivel de la Fórmula 3000 Internacional de 1998. Pero el entonces piloto de pruebas de Williams se vio opacado por el brillo de una estrella fugaz en Spa, donde otra joven promesa se quedó en el camino días atrás. Este es "Gonchi" según Montoya.

Los recientes eventos trágicos en Spa se llevaron a una joven promesa, que como otros antes que él, en un instante, desaparecieron en el camino hacia el que era su sueño, después de años de construirlo con pasión, dedicación y terquedad hasta cierto punto.

Más de 20 años atrás, en el mismo circuito de Spa Francorchamps, otro piloto que brillaba con luz propia, un rockstar fuera de la pista, vivía el que era hasta entonces su mejor momento deportivo.

Gonzalo Rodríguez, uruguayo de 26 años, triunfaba en la antesala de la Fórmula 1, la Fórmula 3000 Internacional. Lo hacía ante nombres que ya tenían las puertas abiertas en el Gran Circo, Juan Pablo Montoya, Nick Heidfeld, quienes peleaban por el título.

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Montoya lideró desde la pole pero se equivocó rebajando marchas al final de la recta de Kemmel y “Gonchi”, quien le presionaba, aprovechó el instante para ponerse adelante y el colombiano no tuvo como responder.

Ganó por un par de segundos, celebró eufórico, llevándose los guantes amarillos al casco. Su amplia sonrisa se alcanzaba a ver bajo el casco, sus ojos saltones la dibujaban.

Tardó en salir al podio pues no encontraban la bandera uruguaya. Era un momento histórico para él, para su país, en una de las catedrales del deporte motor, de la Fórmula 1 que lo vio triunfar ese 29 de Agosto de 1998.

Fue la primera de dos victorias que conseguiría ese año. La segunda llegaría a pocos kilómetros de allí, en el Nürburgring, en el cierre de la temporada. Sin embargo ese día Montoya, con quien compartió la primera línea de la parrilla, saldría campeón.

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El protegido, probador de Williams, había superado en el puntaje a Heidfeld, el junior de McLaren. “Gonchi” igual celebró efusivo. Él había vencido ese día al nuevo campeón.

“Las peleas en Spa y en Nürburgring fueron durísimas,” recuerda Montoya. “Él era muy rápido y había un par de pistas, especialmente Spa, donde también su equipo Astromega era rapidísimo porque eran de allá y nos complicaban muchísimo la vida.

“Gonzalo siempre hizo un muy buen trabajo porque no estaba en el mejor equipo pero igual siempre estaba ahí. Cuando las cosas le iban bien era muy rápido y era muy complicado ganarle. En carrera cometía muy pocos errores.”

En pista la cuerda se tensó muchas veces entre Montoya y Gonchi. No siempre acabaron bien, pero en el fondo existía un gran respeto y fuera de la pista camaradería. Eran dos latinos persiguiendo el mismo sueño, Rodríguez con un años más que Montoya, pero con igual convencimiento de conseguirlo.

Talento, velocidad, determinación, agresividad solo algunas de sus virtudes. “Cojones, muchos cojones,” dice Montoya también. Pilotaba con el corazón, muchas veces más allá de los límites suyos y del auto.  Era agresivo en el rueda a rueda, a veces cruzando la raya de lo permitido.

De hecho le dieron en la última reunión de pilotos de la F3000 en 1998 en Nürburgring una gorra como “premio” por el mayor número de penalidades Stop & Go. “Tengo asiento permanente en la sala de comisarios para el próximo año”, bromeó “Gonchi” al respecto cuando se lo preguntaron en la rueda de prensa tras su victoria.

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Tras ganar en Mónaco en la F3000 en 1999, desembarcó en los Estados Unidos para  pilotar en la CART el Lola Mercedes del “Capitan” Penske, no el mejor chasis del momento en la categoría para entonces. Montoya, quien brillaba como debutante, fue un libro abierto para él, a pesar de que “Gonchi” corría para Penske y él para Ganassi, en su momento como agua y aceite.

“Éramos amigos desde antes y yo le dije desde que llegó a la Indy que lo que necesitara, me preguntara. Me acuerdo de estar riéndonos en el pitlane en Laguna Seca porque yo le había dicho lo que yo estaba haciendo en alguna curva y él al principio no me creyó, pero luego ensayó y le funcionó. Él no pensaba antes que yo le estuviera diciendo la verdad.”

Gonchi solo disputó una carrera de IndyCar, en Belle Isle en Detroit. En la clasificación fue el mejor piloto con un chasis Lola, en la era de dominio de Reynard como proveedor. En carrera superó a su compañero de equipo Al Unser Jr y sumó un punto.

Penske no tenía espacio para él en la temporada 2000, pero Gonzalo tenía firmado su futuro con Patrick Racing para el año siguiente, pilotaría un Reynard Ford y finalmente sería un piloto profesional.

“Tocaba el cielo con las manos”, decía, según ha contado su hermana Nani en el documental que hace una perfecta semblanza de quien fue Gonzalo Rodríguez. Ella se ha encargado de hacer perdurar su legado.  Es inevitable preguntarse: ¿Qué habría sido de su carrera sin ese fatídico sábado en Laguna Seca?

“Estoy seguro de que le habría ido muy bien en IndyCar,” cree Montoya. “El feeling del Fórmula 3000 y el IndyCar de esa época eran muy parecidos y el estilo de manejo de él en el 3000, era algo que le iba a servir  mucho en la Indy, como me sirvió a mí.”

Fue triste perderlo tan pronto, pero una fortuna haberlo visto brillar, incluso si fue una estrella fugaz.

 
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Sobre este artículo

Campeonatos Fórmula 1 , F3000 , IndyCar
Evento CART: Laguna Seca
Pilotos Gonzalo Rodriguez
Autor Diego Mejía