Top de historias 2016: #11, la rotura de motor de Hamilton da pie a teorías conspiranoicas

El número 11 de nuestro repaso a las 20 mejores historias del año tiene como protagonista a Lewis Hamilton y su desafortunado GP de Malasia tras la rotura del propulsor Mercedes.

Ha habido varios momentos a lo largo de la temporada 2016 de F1 en los que la batalla por el título parecía caer en dirección o de Rosberg o de Hamilton, a pesar de que todas las carreras del calendario suman la misma cantidad de puntos. 

Pero es el GP de Malasia el que quedará para muchos como el momento decisivo de esta temporada.

Para algunos, la imagen definitoria del duelo Rosberg-Hamilton, versión tres será la lentitud del británico en el último sector de Abu Dhabi, o su accidente en la clasificación de Bakú, o el accidente entre ambos en Barcelona. Pero para la mayoría, la imagen será el #44 en llamas, con su piloto al lado, de pie, abatido. 

Sería equivocado, de alguna manera, negar la trascendencia de Sepang en el resultado de 2016, sobre todo debido a que Hamilton lideró toda la carrera y eso pareció ponerle encaminado a su cuarto título. 

Ventaja de Hamilton

Decir que Hamilton llegaba en forma a Malasia, no es preciso. No después de perder tres carreras seguidas. Spa se debió a su sanción por cambio de motor, pero las otras dos fueron derrotas claras. 

Aun así, lo que está claro es que tenía todo bajo control en Sepang, después de la cómoda pole del sábado, con Rosberg cayendo presa de los Red Bull. 

El alemán podría haber compensado perder la primera línea, pero no estuvo atento de un Sebastian Vettel "fuera de control" en la curva 1.

Cuando un Mercedes queda fuera de la lucha, generalmente el otro pone el modo crucero. Para Hamilton, aquello no se cumplió cuando el coche de seguridad virtual salió tras el fallo de frenos de Grosjean. Red Bull decidió dividir estrategias y Verstappen comenzó a aparecer como una amenaza. 

Pero Hamilton aumentó la diferencia con Verstappen cada vez más para poder parar en boxes y salir delante con neumáticos nuevos. 

“Alguien quiere que no gane

La mayoría de los fallos mecánicos en F1 no son particularmente dramáticos actualmente: pierdes potencia, bajas de velocidad, sales del coche, todo correcto. Pero esta vez, hubo fuego y humo suficientes para ofrecer una trágica imagen. 

De un solo golpe, Rosberg aumentaba su ventaja 15 puntos en una carrera en la que esperaba perder 13. Como resultado, estaba casi con una carera de ventaja por delante, con su liderato reforzado por un respetable margen, si bien es cierto que por debajo de la diferencia que tuvo a comienzos de año. 

Incomprensiblemente, Hamilton lo había hecho todo bien para sufrir un nuevo revés. "Alguien me tiene que dar algunas explicaciones y esto no es aceptable", dijo, añadiendo: "Algo o alguien no quiere que gane este año". 

Solo unos pocos sabrán lo que quería decir, si se refería a una interferencia de un poder superior o era una genuina acusación de sabotaje. Esto último fue la opción elegida por las más beligerantes secciones de sus aficionados. 

Sepang, definitivamente, no le quitó totalmente el campeonato de las manos a Hamilton, ya que habría superado a Rosberg si hubiera ganado las siguientes cinco carreras. Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo, y un complicado fin de semana en Suzuka dejó al británico con las cosas aún más complicadas. 

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Series F1
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