Soy ídolo, pero antes humano

Nuestra columnista Giselle Zarur nos habla de que pese a ganar millones de dólares, la vida de los pilotos de Fórmula 1 es muy dura, pero no dejan de ser detallistas y humanitarios.

Glamour, fiestas, yates, autos, aviones privados, todo lo que signifique lujo, siempre se asocia a la Fórmula Uno… Hombres que ganan millones de euros por correr autos a más de 300km/hr y marcas que ofrecen contratos millonarios. 

Es muy difícil llegar a la cima, pero una vez arriba, es uno de los deportes mejor remunerado.

Esta semana un medio italiano dio a conocer los salarios de los pilotos de Fórmula Uno, números no oficiales pero se acercan bastante a la realidad. 

El bicampeón Fernando Alonso es el mejor pagado al recibir 36.5 millones de euros por temporada, mientras que Marcus Ericsson y Felipe Nasr de Sauber, sobreviven (sarcasmo obvio) con 170,000 euros al año. 

Cifras que contrastan y que marcan la diferencia entre los equipos, los volantes novatos, los ya experimentados y obviamente los campeones del mundo.

Es fácil pensar que con tremendas ganancias y todo lo que significa ser piloto de F1, se pierda el piso.  Y a más de uno le ha pasado, pero se sorprenderían de saber algunos de los pequeños detalles que los hacen felices o de lo sencillos que pueden llegar a ser en su persona.

No hay que olvidar que antes de ser deportistas son seres humanos y que se han perdido de muchas vivencias de la infancia por concentrarse en su carrera, así que muchos de ellos llevan un niñote dentro, uno que no vemos cuando están compitiendo.

Por respeto, no mencionaré algunos nombres, pero me ha tocado ver a más de uno llorar cuando las cosas no han salido bien, son muy valientes pero también tienen grandes sentimientos y al igual que tú y que yo, tienen sueños y se frustran o entristecen si por algún motivo estos se truncan.

Creo que esta de más plasmar en estas líneas como es la vida del actual campeón del mundo, polémica para muchos por sus extremas aventuras, pero que a él le gusta y le ha funcionado. Hamilton ama a los animales, lleva a sus perros a todos lados, incluso duerme con ellos aunque ronquen y no lo dejen descansar como debiera.

El británico quedo enamorado de México y de su comida. Durante la semana posterior al Gran Premio, cenó diario en una conocida taquería, sin lujos, sin pretensiones. 

¿Ofrecer disculpas? Sí, también lo hacen. El hombre de la sonrisa gigante, Daniel Ricciardo, asistió a un partido de fútbol de los que juegan varios pilotos a beneficio con el equipo Nazionale Piloti. El australiano tenía que irse y cuando le pedí una entrevista, solo pudo darme una respuesta. A mí, con esa me valía para completar mi trabajo, pero él se sintió mal de no haberme dado más tiempo, al día siguiente me ofreció una disculpa. Lindo detalle ¿no?

Llevo haciéndole marca personal a Checo Pérez por varios años, no es muy abierto con sus sentimientos, para muchos parece difícil de tratar y su relación con la prensa no ha sido la mejor, pero detrás de esa imagen al exterior, hay alguien muy entregado a su familia y con un buen corazón, si su madre está en algún Gran Premio le pide la bendición antes de entrar a la pista y lleva en su monoplaza, en el cockpit, una imagen del Papa Juan Pablo II. Checo te ayuda cuando lo necesitas, en una ocasión estaba muy enferma, y el fue quien me llevó al doctor y se preocupó por mi salud.

Los pilotos también cocinan, Romain Grosjean es un experto en el tema, incluso cuando está en casa, no sale a cenar a restaurantes lujosos, él se encarga de hace la cenar a su mujer y familia.

Hay una leyenda que se cuenta sobre Fernando Alonso. Tradicionalmente cuando se gana en Mónaco hay una cena con el ganador, el jefe de equipo y el príncipe Alberto, pero en 2006 por primera vez en la historia el piloto que venció se negó a ir a esa cena. “Yo no ceno con alguien que ha perjudicado a mi país”, fue el argumento de Alonso, quien no perdonó que Alberto de Mónaco hiciera perder la sede de unos juegos olímpicos a España un año antes. El asturiano acabó cenando en una pizzería con sus amigos. Si le preguntan sobre ello, no lo reconocerá, solo esbozará una sonrisa.

¿Se imaginan que un piloto de Fórmula Uno este nervioso por aprobar el examen para obtener su licencia de manejo? Pues Max Verstappen obtuvo primero la súper licencia antes de la de cualquier ciudadano. Max me confesó en Monza que su regalo de cumpleaños sería ir a sacar la licencia y que se sentía más presionado por manejar en la Máxima Categoría, que creía que si cometía un error iba a ser maximizado. Al final aprobó y ya maneja su auto nuevo.

Las historias de Felipe Massa son increíbles, el brasileño es de los más supersticiosos del paddock. Antes de su accidente en Hungría 2009 usaba los mismo calzones durante cada fin de semana de carrera, estos ya tenían hoyos incluso, pero él era feliz pensado que le daban suerte. En el hospital, tras el accidente, los cortaron y ya nunca volvió a ver su ropa interior favorita.

Y como estas, hay muchas anécdotas más, muchos secretos del paddock que te hacen darte cuenta que un ídolo también tiene corazón. 

 

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Acerca de este artículo
Series F1
Pilotos Fernando Alonso , Lewis Hamilton , Felipe Massa , Sergio Pérez , Romain Grosjean , Daniel Ricciardo , Max Verstappen
Tipo de artículo Artículo especial

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