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Por qué los problemas con los frenos son una gran oportunidad para Cadillac

El proyecto Cadillac es totalmente nuevo. Esto también da lugar, inevitablemente, a situaciones a las que hay que enfrentarse por primera vez, entre ellas la gestión de la refrigeración de los frenos.

Sergio Pérez, Cadillac Racing

Sergio Pérez, Cadillac Racing

Foto de: Sam Bagnall / Sutton Images via Getty Images

La carrera de Valtteri Bottas en Hungría terminó, lamentablemente, con un abandono tras apenas una veintena de vueltas, debido a un problema de sobrecalentamiento de los frenos que el equipo creía haber resuelto gracias a una actualización introducida precisamente para contrarrestar este fenómeno. Es un tema en el que Cadillac lleva tiempo trabajando, como es habitual en un equipo nuevo, pero que sigue representando uno de los principales retos de desarrollo.

De hecho, desde las primeras carreras de la temporada, la escudería estadounidense ha tenido dificultades para gestionar los frenos, sobre todo en lo que respecta a las temperaturas, y se ha encontrado en varias ocasiones con discos al rojo vivo e incluso con principios de incendio. Los problemas se han puesto de manifiesto sobre todo en el tren delantero, en parte porque este año, en la parte trasera, la desaceleración se confía en mayor medida al MGU-K que al freno mecánico.

Conscientes de las dificultades que el MAC-26 ya había mostrado en circuitos muy exigentes para el sistema de frenos, como Mónaco, donde entre una frenada y otra hay muy poco tiempo para disipar el calor, los ingenieros de Cadillac han introducido una actualización significativa en Budapest, otro circuito con altas temperaturas y en el que se pasa mucho tiempo con el pedal pisado.

Las modificaciones han supuesto un aumento de las dimensiones de los conductos de frenos delanteros, sobre todo en anchura, con el fin de garantizar un mayor caudal de aire para refrigerar el sistema de frenos. Es una decisión que normalmente no gusta a los equipos, ya que el objetivo sería reducirlos al mínimo para limitar el impacto aerodinámico en una zona ya perturbada por las turbulencias de los neumáticos, pero en este caso se ha dado prioridad a la fiabilidad. Sin embargo, al final no ha sido suficiente.

"Los nuevos conductos de freno delanteros de debían reducir este problema, intentando evitar que esto [el sobrecalentamiento] pudiera ocurrir. Pero está claro que seguimos necesitando que pase más aire por los frenos. Eso está claro, pero también estamos en un circuito con condiciones extremas", había comentado Bottas al término del Gran Premio de Hungría, subrayando uno de los aspectos evidentes en los que hay que trabajar.

¿Por qué le cuesta tanto a Cadillac controlar la temperatura de los frenos?

A simple vista, el sistema parece sencillo, con una carcasa que envuelve los frenos y se acopla a la rueda. En realidad, esa es una de las áreas más críticas y complejas de todo el monoplaza. Aunque los monoplazas han cambiado con el nuevo ciclo técnico, los datos recopilados en el pasado siguen siendo útiles para entender dónde intervenir y cómo mejorar la gestión térmica.

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Es cierto que la FIA ha introducido algunas restricciones, pero la esencia se ha mantenido prácticamente inalterada, al igual que varios aspectos del reglamento. El flujo de aire de entrada debe enfriar los frenos y salir por una zona concreta, sin ningún otro fin. Y es precisamente en este tema donde Cadillac no tiene ninguna experiencia previa a la que recurrir. Para el equipo, se trata de un terreno completamente nuevo.

Hay circuitos con largas rectas en los que hay tiempo suficiente para canalizar el aire necesario para refrigerar los frenos, pero no es así en todas partes. En algunos circuitos, las rectas son cortas o hay muchas frenadas muy seguidas. El problema no radica tanto en los frenos en sí, sino en la gestión de su refrigeración, ya que se necesita un flujo de aire de entrada adecuado y, sobre todo, una extracción del calor muy eficiente al salir.

¿Dónde está la oportunidad para Cadillac?

Una ciencia especialmente compleja. El primer objetivo es mantener los discos y las pinzas dentro de un determinado intervalo de temperatura, para garantizar el correcto funcionamiento de componentes fundamentales para el rendimiento y la seguridad. El segundo es evitar que alcancen valores demasiado elevados, que podrían dañar los elementos circundantes y provocar los principios de incendio observados en la primera parte de la temporada.

Sergio Pérez, Cadillac Racing

Sergio Pérez, Cadillac Racing

Photo by: Guido De Bortoli / LAT Images via Getty Images

Para ello, se lleva a cabo todo un estudio de dinámica de fluidos sobre volúmenes definidos y limitados por el reglamento. Mediante CFD se analiza el aire que entra, cómo interactúa con el interior de los frenos y cómo maximizar la fase de refrigeración. El punto crítico es encontrar el equilibrio adecuado entre todos estos elementos sin excederse.

Y es precisamente aquí donde, en , a Cadillac le ha faltado la experiencia que los demás equipos han acumulado a lo largo de años de F1, pero, al mismo tiempo, también cuenta con un gran margen de mejora, que puede convertirse en una oportunidad. Una vez que se comprenda cómo gestionar las temperaturas, resultará más sencillo manejar el sistema, se podrá sacar algo más de partido a nivel aerodinámico y los neumáticos también se beneficiarán de ello. Áreas en las que existe la posibilidad de dar un gran salto adelante.

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