Opinión: ¿Es demasiado comparar a Verstappen y Senna?

Tal fue el revuelo que había en torno a Red Bull el domingo por la noche en Interlagos, que cualquiera habría imaginado que acababan de ganar el Gran Premio de Brasil.

El jefe del equipo, Christian Horner, estaba hablando en una esquina del motorhome con una gran sonrisa en la cara, los aficionados holandeses estaban celebrando y gritando, los invitados del equipo se estaban haciendo selfies y grabándose con el trofeo y Jos Verstappen bebía una cerveza mientras agradecía una y otra vez las felicitaciones de todo el mundo.

En otra ocasión, habría sido demasiada celebración la de un tercer puesto para un equipo que ha disfrutado de glorias mucho mayores, pero lo que Max Verstappen hizo en Interlagos no fue un tercer puesto más.

La brillante táctica para buscar otras líneas de trazada donde tener mejor agarre en condiciones atroces, los impresionantes adelantamientos a Kimi Raikkonen y Nico Rosberg en la primera parte de carrera, las dos salvadas brillantes que salvó como un mago y que pudieron ser un desastre y la remontada desde el 14º lugar hasta el tercer puesto provocaron un zumbido por todo el paddock.

 

 

Incluso el jefe de Mercedes, Toto Wolff, que celebraba un doblete de sus pilotos que lleva la batalla por el título hasta la última carrera, etiquetó la carrera como "El show de Verstappen".

Pero en una tarde en la que Lewis Hamilton tuvo una actuación brillante con una impecable gestión de los neumáticos -mejor que Verstappen- que provocó que Red Bull buscara una estrategia alternativa con neumáticos intermedios para ganar...¿es correcto comparar el rendimiento de Max como otras exhibiciones famosas en lluvia como la de Senna en Mónaco 1984 o Michael Schumacher en España 1996?

Bueno, sí lo es, porque lo que Verstappen hizo el domingo fue darnos más pruebas de que la F1 está presenciando el talento más emocionante que ha visto desde hace mucho tiempo.

Verstappen tiene a todo el mundo hablando de él no porque estadísticamente esté estableciendo nuevos récords, ya que en sus primeras 42 carreras en Fórmula 1 tiene una sóla victoria por las cuatro que logró Senna y las seis de Schumacher en ese momento de sus trayectorias.

En cambio, se está convirtiendo en un grande porque, como todas las verdaderas superestrellas de cualquier deporte, está cambiando la época en la que está compitiendo. Haga lo que haga -sea bueno o malo- siempre hay algo emocionante a su alrededor. Es lo que siempre se ha conocido como un 'disruptor'

Hubo un tiempo en el que 'disruptive' (expresión inglesa empleada para referirse a aquello que produce una ruptura brusca) solía ser una crítica sobre los niños indisciplinados, pero actualmente la palabra es más bien una alabanza.

El mundo moderno adora la llegada de los llamados 'rompedores', esos individuos o compañías que agitan lo establecido y, al hacerlo, crean algo mejor para todos.

Verstappen está rompiendo positivamente la F1. En sólo su segunda temporada ya ha provocado dos cambios en el reglamento del deporte: la nueva superlicencia que impide que menores de edad debuten en la máxima categoría y la regla de no poder moverse en frenada.

Ha redefinido el enfoque que tienen los pilotos al luchar entre sí, y el domingo empujó hasta el límite.

Detrás del auto de seguridad, mientras muchos de sus rivales pasaban el tiempo viendo si las condiciones eran lo suficientemente buenas para correr, Verstappen usaba cada momento para buscar agarre.

Yendo por fura de la trazada normal (lo cual puede resultar terrible en mojado por el aceite y la goma en pista), Verstappen utilizó cada instante para descubrir dónde podía frenar más tarde que sus rivales, dónde podía colocar su coche para tener la mayor velocidad en curva y dónde podía aplicar antes la potencia.

Dejó al descubierto una mente brillante para correr y dice mucho de ello el hecho de que a varios de sus rivales les avisaran por radio de que tenían que empezar a copiar lo que estaba haciendo el holandés. Está lejos de la realidad querer tratar a Verstappen como un joven fuera de control.

Como su padre Jos dijo el domingo por la noche: “Yo no le llamo el loco Max, no le digo que es agresivo. Simplemente es así, es la manera en la que se prepara. La gente le ve como agresivo y yo digo que se defiende agresivamente, pero se está defendiendo sabe lo que va a pasar, y también así adelanta a sus rivales".

“Siempre le digo que si haces un adelantamiento, no debe ser una reacción de repetne. Te preparas desde unas curvas antes. Eso fue exactamente lo que vimos”.

Uno de los rasgos que rápidamente descubrimos sobre Verstappen es que nada le altera, tanto dentro como fuera de la pista. Sus maniobras en el pelotón en Brasil fueron totalmente efectivas, y cuando sus rivales se quejan sobre lo que está haciendo, él en realidad se fortalece con ello.

Está claro cuando hablas con él que todo lo que hace lo ve como algo normal: molestar a campeones del mundo como Sebastian Vettel y Kimi Raikkonen es tan simple como superar a Nico Rosberg por fuera sobre mojado.

Recientemente le pregunté si las críticas hacia él le duelen, y su respuesta fue inmediata: “No. Es lo normal, pasa en todos los deportes, lo encuentro algo normal".

“Quiero decir, han tenido que hacer una regla nueva para los adelantamientos, es perfecto. En general es algo que suele pasar en el mundo del deporte. Mi manera de pilotar es así, a alguna gente le gusta y a otra no, pero es así siempre".

Quiero decir, en el fútbol también pasa, a alguna gente le gusta un futbolista y a otros no, aquí es lo mismo".

Cuando se le preguntó si sentía que él marcaba el ritmo en la F1 –habiendo provocado que modificaran dos reglas- Verstappen respondió: “Siempre intento hacer eso. Siempre intento llevarme al siguiente nivel y quizás algunas veces llegas a otras áreas”.

Llevar los límites más allá es algo que parece seguro por parte de Verstappen. Y si bien nunca se podría haber predicho cómo iban a ser las carreras de Senna o Schumacher con sólo 50 grandes premios disputados, sólo podemos imaginar qué espectáculo disfrutaremos en los próximos años.

Como dijo Jos el domingo: “Creo que aún mejorará. Tiene 19 años. Está en su segundo año en F1 y si puedes, no diré hacer tú mismo el show, pero sí hacer carreras como esta, entonces tendremos muchos años para disfrutar”.

Robando una frase de quizás la mayor ‘irrupción’ que hemos visto en la era moderna –las elecciones presidenciales de este año en Estados Unidos- podemos afirmar: 'Max Verstappen, haciendo otra vez grande a la F1'.

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Series F1
Equipos Red Bull Racing
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Etiquetas f1, formula 1, max verstappen, piltos f1, temporada 2016, verstappen

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