Mil y mil más, por Luis Manuel 'Chacho' López

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Mil y mil más, por Luis Manuel 'Chacho' López
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8 abr. 2019 12:54

Tiremos una mano dentro del baúl de los recuerdos de la Fórmula 1 y pongamos en claro que esto es cosa de héroes, sorpresas, volteretas, altísima precisión, valor a toda prueba y pasión, gran pasión.

Miren esta imagen: aquí está la carrera del Gran Premio de Europa en Donnington Park. Sin duda una de las más memorables de su época, la ‘Vuelta de los Dioses’ con Senna arrancando y rebasando a todos, como debía ser, sobre piso mojado.

En un puñado de curvas había pasado a Schumacher, al sorpresivo Sauber de Wendlinger y al poderoso Williams de Damon Hill, lo de Prost lo hizo en el hairpin, antes del final de la vuelta para ganar una carrera que, al menos para McLaren, era imposible. No para Ayrton.

El temible infierno verde se ve en esta postal antigua. La ‘bestia’ que fue ‘domesticada’ por la muñeca de Juan Manuel Fangio en el Gran Premio alemán de 1957.

Ni las 74 curvas por vuelta del Nordschleiffe ni un fiero combate contra los poderosos Ferrari manejados por Mike Hawthorne y Peter Collins, frenaron al ‘maestro-supremo’ quien paró en pits con más de 20 segundos de ventaja, sin saber que vendría un calvario.

Fangio bajó del auto, algo no andaba bien y los mecánicos trabajaron durísimo. Después de casi un minuto esperando para volver a pista, le tomó diez vueltas, ponerse en fila para ganar, mejorar su propio récord en increíbles giros consecutivos a bordo del Maserati 250 F.

Juan Manuel Fangio, Maserati 250F

Juan Manuel Fangio, Maserati 250F

Photo by: Maserati Media Center

Don Juan Manuel ganó ahí su más grande carrera para asegurar su quinto título mundial, fue un gran premio excepcional, perfecto y que por muchos años el resto de los pilotos reverenciaron como la gran clase del maestro.

¿Quién es este piloto? No se le conoció por otras hazañas, pero su carta de presentación dice: ‘Peter Gethin ganador del Gran Premio más ajustado de la historia’.

Arrancó muy lejos de la pole pero batalló en su BRM vuelta a vuelta, dentro y fuera del draft, contra el March de Peterson, el Tyrrell ‘Blade Nose’ de Cevert, el Matra de Chris Amon, el Surtees de Mike Hailwood, una batalla endemoniada en Monza.

El legendario templo de la velocidad colocó en vuelta final a cinco en una sola línea al salir de la Parabólica. Ataque en los últimos metros, Gethin corre lado a lado con Peterson, Cevert, Hailwood y el BRM de Howden Ganley.

Por tan sólo una centésima de segundo, venció Gethin sobre el March de Ronnie Peterson, y fue una centésima porque eso era lo que se podía medir en aquella época.

El tercero, Francoise Cevert, cruzó apenas a nueve centésimas de acuerdo a la nota oficial de cronometraje ese día. Los cinco primeros estuvieron en seis décimas de segundo. Terminaron tan juntos que es imposible ver la imagen sin sonreír y voltear a ver incrédulo al de junto.

Y, bueno, un video nos muestra la perfección. Gran Premio de Francia 2004, estrategia, implementación, manejo, todo brillante e inmaculado. Era Michael Schumacher quien desafiaría la pole de Alonso y Renault en el circuito de Magny Course, con una estrategia increíble: cuatro detenciones en pits, ritmo de carrera demoledor y una cátedra de manejo que solo podía terminar viendo primero la bandera de cuadros.

Michael Schumacher

Michael Schumacher

Photo by: Ferrari Media Center

Luca Baldisseri propuso hacer trabajar siempre al F2004 y sus neumáticos con aire limpio, en lugar de intentar pasar al velocísimo RS24 del español. Ross Brawn le dijo a Michael: “Llegará el punto en que necesitemos solamente vueltas de calificación”. ‘Schumi’ aseguró: “Yo puedo hacerlo”. Y así fue.

Y ahora algo dramático. ¿Dónde más? En Mónaco, el Grand Prix de 1982. René Arnoux arrancó en pole, pero al poco tiempo se salió en la piscina y dejó el liderato a Prost, el ‘Profesor’ controló la carrera hasta la parte final cuando, a dos vueltas, comenzó la lluvia y perdió el control del Renault en la chicana del club de yates, y ahora Riccardo Patrese estaba al mando, a bordo del bello Brabham.

El italiano perdió el auto a la salida de Mirabeau y con ello dejó una vez más el liderato de la carrera, ahora era el Ferrari de Didier Pironi el que entraba al túnel como líder del Gran Premio, pero no por mucho tiempo…

Pironi se quedó sin gasolina casi enseguida y detrás otros dos pilotos pudieron adjudicarse la carrera: Andrea de Cesaris a bordo de un Alfa Romeo y Derek Daly con Williams. Pero De Cesaris se quedó sin gasolina y, en ese mismo instante, Daly se detuvo con la caja de cambios rota.

¿Quién iba a ganar el Gran Premio imposible? Patrese, que consiguió enderezar el Brabham para que volviera a correr rumbo a la meta. El italiano cruzó la línea sin saber que había ganado, alguien se lo confirmó y, de todos modos, Patrese no quería creerlo. El triunfo que nadie parecía tomar.

Son mil carreras ya de nuestra Fórmula 1. Esta que ha resistido las dominaciones de poderosos equipos, que ha sucumbido al encanto de los astros del pilotaje, que se defiende de lo predecible y que nos tiene aquí, leyendo historias, haciendo memoria y esperando una más. La de esta madrugada, la de este domingo, para volver a empezar.

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