Las 20 historias de 2017

Las 20 historias de 2017, #2: Kubica regresa a los mandos de un F1

Nuestro conteo anual está por llegar a su final, y es momento de analizar el regreso de Robert Kubica a la Fórmula 1 con sus test en Renault y Williams.

El regreso de Robert Kubica a los mandos de un monoplaza de la Fórmula 1 fue una de las historias más sensacionales del 2017, aunque algo moderada ante la posible tendencia de que sus pruebas tal vez no sirven de nada dado que aún no encuentra un asiento para competir en la temporada 2018 de la máxima categoría.

Sin embargo, los test sirvieron para demostrar que el popular piloto polaco aún tiene la capacidad de conducir esta clase de vehículos, esto incluso con su lesión.

Alguna vez considerado como un potencial campeón del mundo, Kubica abandonó el radar de la F1 en los años que siguieron a su accidente de rally de 2011, después de haber jurado que solo regresaría a un Gran Premio si es que estuviera a los mandos de un coche de competencia.

Kubica pasó por momentos oscuros cuando llegó a un acuerdo con sus heridas e intentó mejorar su situación. Compitió en los rallyes e hizo apariciones en carreras aquí y allá, pero todo el tiempo se mantuvo decidido a regresar a la Fórmula 1.

Para la mayoría de los conocedores, eso parecía ser solo un sueño. Era bien sabido que su brazo derecho estaba muy dañado, con esta situación ¿cómo podía competir nuevamente al más alto nivel contra rivales totalmente aptos físicamente?

Dos cosas ayudaron a al menos tener una posibilidad. En primer lugar, se adaptó al cambio de sus circunstancias al confiar más en su brazo izquierdo, que en efecto compensó su lesionado brazo derecho. En segundo lugar, se encontró a sí mismo como un asesor bien conectado y astuto en Alessandro Alunni Bravi.

Anteriormente, socio de Nicolas Todt, el abogado italiano había trabajado con personas como Felipe Massa, Pastor Maldonado y Jules Bianchi, y al haberse independizado, ahora dirigía la carrera de Stoffel Vandoorne. Más tarde, Nico Rosberg fue invitado a unirse al equipo de Kubica como asesor.

Alunni Bravi tenía una gran complicación con la que lidiar. Años antes, Kubica había recibido un importante pago de seguro con respecto al final de su carrera como piloto de F1. Podía conducir en cualquier otra categoría, pero si alguna vez volviera a pilotar un coche de F1, tendría que pagar al menos una gran parte de esa suma.

Fue en junio que la aventura de Kubica comenzó en Valencia. Después de haber probado otros monoplazas, fue invitado por Renault para conducir el chasis Lotus de 2012 que el equipo de Enstone guardó para demostraciones y para ofrecer kilómetros de experiencia a sus pilotos del programa de desarrollo.

Aunque el monoplaza tenía poco en común con la actual generación de V6 híbridos de alta carga aerodinámica, era similar a la máquina 2011, la última que Kubica manejó, en el mismo lugar seis años antes, ante ello, no fue raro que se sintiera cómodo inmediatamente.

El piloto polaco logró una sólida actuación ese día, y pronto se corrió la voz de que había demostrado que tenía ritmo, e incluso siendo más rápido que el piloto probador de la casa francesa, Sergey Sirotkin. Las dudas sobre su capacidad para lidiar con curvas apretadas aparentemente fueron abordadas por él realizando giros en U.

Con este test y los comentarios sobre sus capacidades se habló de un regreso serio a la Fórmula 1. Renault se mantuvo cauteloso, pero a principios de agosto Kubica recibió una oportunidad de una prueba real en el test posterior al GP de Hungría. Él regresó al paddock de la Fórmula 1 como lo había prometido, aunque sin el ajetreo y el bullicio de un fin de semana de carrera, y su entusiasmo era obvio.

Una vez más, sus tiempos fueron buenos, e inevitablemente se habló de reemplazar a Jolyon Palmer incluso antes del final de la temporada 2017. Sin embargo, Renault siguió minimizando sus perspectivas, con el jefe del equipo Cyril Abiteboul admitiendo que todavía había preguntas por responder.

Las semanas pasaron y el enfoque de Renault cambió cuando la compleja red de negociaciones sobre McLaren, Honda y Toro Rosso significó que Carlos Sainz estaba disponible para ellos. El equipo había estado interesado por mucho tiempo en el español y lo tomaron rápidamente para 2018 (en realidad lo hicieron para la parte final de la temporada 2017).

La puerta de Renault se cerró, pero todavía había una abierta en Williams. Por ahora, era evidente que Kubica podría aportar algún patrocinio polaco, y eso ayudó a convertirlo en un candidato potencial, y parecía lógico que el equipo de Grove quisiera reemplazar a Massa con alguien que pudiera aportar experiencia, sin mencionar un foco de atención para el equipo.

Kubica probó dos veces el FW36 2014, en lo que parecía ser un duelo directo con el el piloto de reserva Paul di Resta, que lo había hecho bien cuando reemplazó en el GP de Hungría a un enfermo Felipe Massa.

Al igual que Renault, Williams también quería ver a Kubica en un auto actual, y la oportunidad llegó en el GP de Abu Dhabi con los test de Pirelli. Una vez más parecía que le iba bien, pero ahora Sirotkin había emergido como un rival, y esta vez, el ruso era más rápido.

Pasaron las semanas, y todavía no había un anuncio oficial de Williams. Pero luego vino la noticia de que Kubica ya no estaba dentro de las opciones, y que Sirotkin ahora estaba en la pole position para obtener el trabajo a lado de Lance Stroll.

A pesar de la emoción asociada a un posible regreso, el rendimiento era primordial, y parecía que Kubica no había hecho lo suficiente para convencer a la directiva.

Ahora, solo el tiempo dirá si el piloto de 33 años tendrá otra oportunidad para 2019.

Robert Kubica, Williams FW40
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Acerca de este artículo
Series F1
Pilotos Robert Kubica
Equipos Williams , Renault F1 Team
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas abu dhabi, f1, renault, robert kubica, williams, yas marina
Topic Las 20 historias de 2017