'El gigante que nunca dejará de serlo', por Albert Fábrega

Nuestro colaborador Albert Fábrega asegura que Ferrari ha regresado para luchar por el campeonato tras algunos movimientos en pretemporada y ve que el dominio de Mercedes en la era Turbo peligra.

En Albert Park vi a aquel W04 de la primera temporada de Hamilton en Mercedes. Un monoplaza extremadamente rápido en manos de un piloto capaz de llevarlo más allá de los límites a una vuelta, pero débil en la gestión de los neumáticos cuando hablamos de la carrera. Mercedes ha tenido que dar varios pasos atrás este invierno. La recuperada fuerza de Ferrari en los despachos con el tema de las suspensiones y la posterior acusación de Renault con el tema de la quema de aceite en la combustión, han golpeado las prestaciones de las todopoderosas estrellas de plata. Pero, sobre todo, les han devuelto al planeta tierra. Y con ellos a Hamilton, que en Australia cedió ante la constancia, velocidad y temple tanto de Vettel como de Ferrari. Y es que además, los de Maranello, y a diferencia de 2016, no fallaron en la estrategia.

Pero no fueron los únicos que lo pasaron mal en Melbourne. Red Bull ha sufrido aún más en sus carnes el cambio de reglamento. Lo que debía ser una oportunidad de oro para recuperar el trono perdido, se ha convertido en una pesadilla. Primero la falta de fiabilidad del motor Renault y después la prohibición de las suspensiones "activas" han dejado un monoplaza perdido. Rápido pero delicado y con una ventana de prestaciones óptimas demasiado cerrada. La apuesta de Newey por un monoplaza minimalista, puro y eficiente, se tambalea ante sus rivales, que no han dejado un centímetro de su coche sin apéndices aerodinámicos para sacar el máximo de rendimiento del nuevo reglamento. 

"La recuperada fuerza de Ferrari en los despachos ha golpeado las prestaciones de las todopoderosas estrellas de plata. Pero, sobre todo, les han devuelto al planeta tierra".

En F1 las victorias y los títulos suelen ir abrazadas a ciclos. Pasó el de McLaren, el de Williams, el de Ferrari, el de Renault, el de Red Bull y quién sabe si estamos asistiendo al cierre del de Mercedes. Pero no solo por la derrota (o victoria de Ferrari) de este pasado domingo en el circuito. Tengan por seguro que Mercedes y Hamilton volverán a ganar esta temporada. Pero me da que Mercedes y Red Bull han perdido la batalla más importante, la de los despachos. La verdadera estrategia que te hace ganar y perder carreras se libra allí. Olvídense de pilotos cuando luchan los tiburones allá a mar abierto. Porque ganar en pista es a veces incluso más fácil que en los despachos, aunque no más barato.   

La F1 quiere y tiene que cambiar muchas cosas aún. Y parte de estos cambios estarán en manos de Ross Brawn que además tendrá que ser domador en los despachos. Nos decía el ex de Benetton, Ferrari , BrawnGP, Mercedes, y que ahora es el responsable técnico/deportivo de Liberty, que quiere que "en un futuro no lejano un Force India pueda ganar una carrera". O sea, que un David pueda con un Goliat. Qué bonito sería poderle dar un contexto bíblico a la F1. Aunque estoy seguro de que estaríamos ya discutiendo las medidas máximas de las piedras y la velocidad máxima de su lanzamiento. Seguro. 

"La honda que pudo con Goliat no podrá con Alonso".

Y es que cuando más mística le doy, menos semejanzas le encuentro. Hasta el punto que la honda que en aquel relato bíblico permitió al pequeño vencer al gigante, en la Formula 1 está intentando que un gigante deje de serlo. Pero no, no se engañen. La Formula 1 es diferente, porqué la honda que pudo con Goliat no podrá con Alonso. Y este fin de semana volvió a demostrarlo.

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Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Australia
Pista Albert Park Circuit
Equipos Ferrari , Mercedes , Red Bull Racing
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas australia f1, f1 2017, gp australia, opinion f1