Los cambios de jefes en Ferrari: ¿cuánto vale la estabilidad en la F1?

Christian Horner lanzó un dardo a Ferrari al desnudar la falta de estabilidad del equipo italiano en cuanto a sus jefes de equipo, un contraste total respecto de sus rivales directos en la Fórmula 1.

Los cambios de jefes en Ferrari: ¿cuánto vale la estabilidad en la F1?

"Creo que el próximo será el sexto director de equipo de Ferrari ante el que me sentaré desde que estoy en Red Bull". Las palabras son de Christian Horner, el jefe del equipo que se ha proclamado campeón del mundo de constuctores en la temporada que acaba de terminar, y aunque su escudería salió vencedora, no perdió la oportunidad de lanzar un dardo en dirección Maranello.

Christian Horner, jefe de Red Bull Racing

Christian Horner, jefe de Red Bull Racing

Photo by: Erik Junius

Desde que se hizo oficial la decisión de dimitir de Mattia Binotto y Ferrari, muchos comentarios han apuntado a la política de los propietarios de los del Cavallino Rampante, que se inclinan por culpar de sus fracasos a quienes están al frente de la Scuderia de F1.

En el fútbol hay presidentes a los que se conoce como trituradores de banquillos, y los dirigentes de Ferrari han sido acusados (más o menos veladamente) de seguir la misma línea. Pero, ¿es realmente así? Si se analiza la última década, surge una imagen clara, en la que en Ferrari ha habido un cambio de jefes de equipo superior a la media de los otros equipos punteros, pero es un escenario que suscita valoraciones diferentes.

Lo que destaca de inmediato es la estabilidad de Red Bull, donde Horner afronta su 16ª temporada al frente del equipo. Además de Franz Tost (jefe de AlphaTauri, el más cercano a Horner en cuanto a estabilidad), destacan las diez temporadas de Toto Wolff al frente de Mercedes, que se convertirán en once en 2023.

Esos datos sugieren una primera apreciación: ganar alarga la vida profesional. No en vano, en los últimos once campeonatos del mundo de pilotos, siete títulos han sido para Mercedes y cuatro para Red Bull, y en el de constructores se ha saldado con ocho para Mercedes y tres para Red Bull. En las últimas semanas se ha hablado mucho del a veces complicado periodo que vivió Red Bull de 2014 a 2019, una época en la que Horner nunca estuvo en entredicho.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que quienes estuvieron al mando durante esos cinco años fueron los mismos que ganaron ocho títulos en las cuatro temporadas anteriores, entre pilotos y constructores. Haber triunfado sin parar durante cuatro temporadas, como hizo Horner (junto a Adrian Newey y Helmut Marko) de 2010 a 2013, despejó cualquier posible duda sobre su rendimiento, una confianza devuelta con el regreso a lo más alto a partir de 2021.

Stefano Domenicali, CEO, Formula 1

Stefano Domenicali, CEO, Formula 1

Photo by: Carl Bingham / Motorsport Images

El escenario en Ferrari es diferente. De los últimos cuatro directores de equipo al frente de la Scuderia, sólo Stefano Domenicali ha conseguido llevar un título a Maranello (el de Constructores en 2008) y su mandato duró en total más de siete temporadas, desde el 1° de enero de 2008 hasta el 14 de abril de 2014. En los siete meses siguientes, el timón pasó a manos de Marco Mattiacci, y siempre quedará la sospecha de que fue más un hombre de transición que una elección de la que se esperara mucha duración.

Le siguieron dos ciclos de cuatro temporadas cada uno, y de nuevo el objetivo del campeonato del mundo no llegó. Durante ese tiempo, lo mejor de Ferrari se vio en 2018, cuando Lewis Hamilton se impuso a Sebastian Vettel a falta de dos carreras, lo que no impidió el fin de la relación con Maurizio Arrivabene unos meses después.

En los equipos que no han alcanzado sus objetivos, existe el denominador común de una gran rotación. La tendencia también se observa en el caso de McLaren, que ha visto hasta cuatro directores de equipo en diez años, mientras que en Enstone (primero como Lotus, luego Renault y ahora Alpine) ha habido hasta seis directores al timón del equipo en el mismo periodo de tiempo.

El escenario es diferente en los equipos privados, donde existe una mayor estabilidad debido sobre todo a la relación de confianza establecida entre el propietario del equipo y la persona encargada de su gestión.

Durante no menos de seis temporadas, Bob Fernley fue el hombre de confianza de Vijay Mallya al frente de Force India, como en el caso de Gunther Steiner (director del equipo Haas desde su creación) con Gene Haas y Monisha Kaltenborn, la directora elegida por Peter Sauber. En el caso de Williams, las ocho temporadas de Claire Williams al frente del equipo estuvieron ligadas a la propiedad del equipo por parte de la misma familia.

El escenario de un equipo perteneciente a un gran grupo es mucho más complejo que para un particular. Es el caso de Ferrari y, desde hace unas semanas, también de Red Bull, que, tras la muerte del fundador del grupo, Dieter Mateschitz, Horner y Marko corren el riesgo de perder parte de la autonomía de la que disfrutaron durante casi veinte años.

Aclarar las cosas con una llamada telefónica al propietario es muy distinto de tener que rendir cuentas a un consejo de administración, pero son procesos que no pueden evitarse en las grandes estructuras.

Toto Wolff, jefe de Mercedes,  con Zak Brown, CEO de McLaren Racing

Toto Wolff, jefe de Mercedes, con Zak Brown, CEO de McLaren Racing

Photo by: Erik Junius

En esa disputa destaca la atípica posición de Toto Wolff, director de equipo pero también accionista (con el 33%) de la escudería Mercedes-AMG. Toto es responsable ante la alta dirección de Daimler e Ineos (que poseen el resto de las acciones), pero su voz va más allá de la de un director de equipo tradicional, e incluso eso (además de los quince títulos mundiales ganados en ocho temporadas) es una garantía nada desdeñable cuando se trata de estabilidad..

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